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Encuentro internacional de parlamentarias/os por los derechos sexuales y reproductivos en las crisis humanitarias

Durante dos días se han reunido en el Parlamento Vasco, y con el Intergrupo Parlamentario Vasco sobre Población, Desarrollo y Derechos sexuales y reproductivos como anfitrión, decenas de parlamentarias y parlamentarios de Austria, Bélgica, Croacia, España, Finlandia, Irlanda, Lituania, Macedonia, Polonia, Portugal, Reino Unido, Rumanía y Ucrania. A ellas y ellos se han unido representantes de la Federación Internacional de Planificación Familiar, de organizaciones sociales como Profamilia de Colombia o Women´s Perspective de Ucrania, investigadoras de universidades como la de Gante, (con su red Académica sobre la Salud y los Derechos Sexuales y Reproductivos) y Venezuela, y responsables de organismos interestatales como el Fondo de Población de Naciones Unidas (UNFPA) en Ucrania y en Nueva York. El objetivo: compartir experiencias y propuestas para impulsar la protección de la salud y de los derechos sexuales y reproductivos en contextos de crisis humanitarias.  Un objetivo que para las entidades organizadoras, el Foro Parlamentario Europeo por los Derechos Sexuales y Reproductivos (EPF) y SEDRA-Federación de Planificación Familiar, como organización que ejerce como secretaría técnica del Intergrupo Parlamentario sobre Población, Desarrollo y Salud Reproductiva, se ha cumplido.

Bajo el título “Diálogo parlamentario 2022: salud y derechos sexuales y reproductivos, crisis humanitarias y cooperación internacional”, el encuentro comenzaba con el reconocimiento de que los derechos sexuales y reproductivos “salvan vidas”, en palabras de Iñigo Urkullu, presidente del Gobierno vasco.  A este reconocimiento se sumaba el parlamentario y coordinador del intergrupo vasco Iñigo Iturrate, que celebraba “la importancia que ha ganado en las políticas el acceso universal a la salud sexual y reproductiva”, pero con la evidencia de que “los derechos sexuales y reproductivos están siendo cuestionados y el acceso a los servicios de atención sigue siendo muy insuficiente. Este déficit es especialmente grave en situaciones de emergencia y humanitarias”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Ucrania ha ocupado un lugar especial en el encuentro. Además de con la presencia de diputadas de ese país, se ha contado con la participación del representante del Fondo de Población de Naciones Unidas (UNFPA) en Ucrania, Jaume Nadal, y esta guerra ha servido como ejemplo de lo que pasa con la salud sexual y reproductiva cuando hay conflictos y desplazamientos humanos masivos. Se han puesto sobre la mesa no sólo las realidades concretas, sino algo igualmente importante para la acción: los datos y las soluciones.  Entre las consecuencias de los conflictos para la salud sexual y reproductiva,  se han resaltado la interrupción de la atención prenatal que aumenta el riesgo de complicaciones; los desplazamientos a zonas donde no existen los recursos suficientes; la falta de suministro de productos para la salud sexual y reproductiva; los  daños en hospitales que afectan al acceso a la maternidad o el aumento de la violencia sexual. Y se ha hecho especial énfasis en la importancia de actuar en los territorios fronterizos, como han mostrado la investigadora Brenda Rousset y la responsable de Profamilia en Colombia Marta Royo, respecto a diversas fronteras en América Latina.

Las y los diputados participantes en el diálogo se han preguntado también hasta qué punto la violencia sexual está en la agenda política, o si en los ámbitos políticos se debate lo suficiente sobre la salud y los derechos sexuales y reproductivos. Su respuesta ha sido que no. Que todavía es necesario situar la violencia sexual en las agendas políticas y mediáticas, especialmente en algunos países. Respecto a los medios, se ha criticado el hecho de que se centren, cuando cubren conflictos, sólo en lo militar, y casi nunca en estas cuestiones que son tan fundamentales para la vida de las personas.

 

¿Qué hay que hacer, y hacer YA?

En el diálogo parlamentario se ha considerado fundamental  asegurar el flujo de suministros para la atención de la salud; llegar a todas las zonas con unidades móviles; reforzar la atención primaria; trabajar con las organizaciones de mujeres y reforzar la coordinación. Y tener datos para saber lo que está pasando con la salud sexual y reproductiva. Es necesario colocar la salud sexual y reproductiva en las agendas políticas y desde luego, concienciar antes de que la guerra ocurra, porque los datos demuestran el enorme y devastador retroceso que supone un conflicto para los derechos humanos que tanto cuesta a veces ganar. Una propuesta se ha repetido: establecer estándares, protocolos basados en las buenas prácticas, para el abordaje de la violencia sexual y el tratamiento de las víctimas en todas las zonas, especialmente en las zonas rurales. Estándares y protocolos para las fuerzas de seguridad, el sistema judicial, el sanitario y demás ámbitos de la actuación social y política.

 

 

Diputada interviniendo durante el diálogo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Las políticas estatales y autonómicas también han sido objeto de este diálogo. La vicepresidenta de SEDRA-FPFE, Estela Buendía, ha recordado que la ley de cooperación internacional para el desarrollo del Estado español, que justamente estos días es noticia porque está siendo debatida en el Congreso de los Diputados, es una oportunidad para que se refuerce la atención a la salud de las mujeres en contextos de crisis humanitaria. Por su parte, Paul Ortega, director de la Agencia Vasca de Cooperación Internacional, reafirmaba el compromiso de la cooperación vasca, en la que “ninguna iniciativa es apoyada si no tiene perspectiva de género”, y alertaba sobre la necesidad de exigir que esta perspectiva atraviese todas las políticas y de “dotar de más rango a los derechos sexuales y reproductivos, cuando además nos enfrentamos a los ataques de lobbies antigénero”.

De este encuentro sale el compromiso de fortalecer la acción parlamentaria por los derechos sexuales y reproductivos, y tal y como se estableció mundialmente en la Conferencia Internacional de Población y Desarrollo y sus posteriores actualizaciones, como un requisito fundamental para que puedan alcanzarse los objetivos de desarrollo sostenible.  Como recalcó la presidenta del Foro Parlamentario Europeo (EPF) Petra Bayr, «la buena noticia es que estamos sentados aquí. Podemos actuar por el futuro que queremos. Creemos en valores, creemos en derechos, y eso nos hace fuertes».